martes, 26 de enero de 2010

La Liga de Maracuchos (Y un Colombiano) Extraordinarios

El Secuestro de Joe


I



Desde estribor, montados en el barco volador, Jesús y Vanessa asomaban las cabezas hacia el pequeño baño público en Paris donde asumieron que Nati y Javi estarían haciendo de las suyas.

-“¡Natalia! ¡Venite pues!” Gritó Jesús. Natalia salió del baño con su cara de pollo desconcertado, moviendo los ojos de un lado a otro.

-“¿¡Quéeee!? ¿Qué pasó?” Dijo Natalia al salir de la puerta.

-“¡Natalia, Vente que aquí hay brownies!” Dijo Vanessa con mucha astucia.

-“¡Uuh, Chocolate!” Dijo Nati y saltó a escalar el casco del barco. Javi salió del baño también, subiéndose la cremallera, con su expresión serena.

-“¿Qué más, Jesús, como anda todo?” Dijo Javi.

-“No tan bien como vos, mardito. Montáte.” Respondió Jesús. Al estar todos a bordo, el barco tomó hacia los cielos nuevamente, en rumbo a la aventura. Los franceses alrededor de la plaza, y del baño público del tamaño de un armario, observaban atónitos mientras el barco se empequeñecía en la distancia y desaparecía entre las nubes.

En el vuelo, los muchachos del grupo se reunían en cubierta.
-“Marico, ¿éste es el Naglfar?” Dijo Carlos, subiendo a cubierta, con su sonrisa de teletubbie Punkeado por Ashton. Carlos, por su parte, había estado explorando cada detalle del barco. "¿¡En serio estamos volando en el Naglfar!?"

-“Sí, marico.” Respondió Jesús sin mirarlo, ocupado entrándose a coñazos con la vela y el mástil.

-“¡Marico! ¡Esto es mitología nórdica, marico!“ Respondió Carlos. “Este es el barco que el casco está compuesto de uñas de gigantes, que lo muñecos que reman son hechos de cabellos de gigantes... Marico, ¿¡Cómo lo conseguiste!?” Preguntó Carlos

-“Enelven, marico.” Respondió Jesús entre gruñidos.

-“Jesús” dijo Mau-sin-quijada, desde el timón. “Apresura con la vela, que el tiempo apremia, y el riesgo es grande.”

-“Ajá, tipo.” Le dijo Ale O a Jesús. “Contáme, ¿Cómo es eso de que el riesgo es grande, qué pasó?”

-“Secuestraron a Joe Random unos orcos gay” Se apresuró Eduardo a responderle. Eduardo estaba de pie en proa, su hermosa cabellera batiéndose como una bandera al viento. “Lo tienen en un bar de strippers en Tierra Media y ahora hay que ir a rescatarlo antes de que lo hagan su juguete sexual y lo contagien de enfermedades venéreas orcas”.

-“Oh, por Dios,” Dijo Nati.

-“Demonios.” Hablóle Javi de Bogotá, pensativo. “Siempre le dije a Joe que ese negro no me convencía,
desde que lo vi llegar al kung fu”.

-“Mi alma, yo sé,” dijo Eduardo “Yo le dije -Joe, marico que se respete no se viste de rosado. That is soooo five minutes ago. Así que, ese negro vestido de rosado, diciéndote que quiere ‘practicar abraques’ contigo, no me parece.- Pero no hizo caso, y ajá, se fue.” Eduardo iba a seguir hablando, de hecho, pensaba darles unos consejos muy útiles sobre cómo se están vistiendo los chicos de hoy en día, para que no ninguno de los muchachos cayese nuevamente en semejante trampa de orcos camuflajeados de negros, pero Vanessa lo interrumpió, alterada

-“Jesús, por vida ‘e Cristo, deja ese mecate, que no vas a poder con la vela. Dile a alguien que te ayude.”

-“A ver.” Dijo Ale O “I got it, boss. I got it,” y tomó las cuerdas del mástil. Jesús le dejó el trabajo a Ale O y, erguido, mirando hacia arriba con las manos en la cadera, pensaba que sería difícil escalar el mástil, decenas de metros de alto, para desamarrar la vela principal, la cual iban a necesitar para el largo viaje.

-“¡Max!” gritó Jesús. Unos momentos después, Max salió del cuarto de remos, con el control inalámbrico del Play 3 en una mano. Jesús le explicó lo que necesitaba, hablándole de cerca, los dos mirándose a los ojos, mirando el mástil, Jesús señalándole aquí y allá y Max asintiendo constantemente. Entonces, Max se guardó el control en un bolsillo, tomó impulso hacia proa y salió corriendo hacia el mástil, corrió verticalmente a través de todo altura del mástil, desató todas las cuerdas que ataban la vela caminando de puntillas sobre el mastelero a decenas de metros de alto, luego se lanzó hacia cubierta dando ocho mortales en el aire, y dijo “listo” con una sonrisa cuando cayó. “Maldita sea con Max,” dijeron Carlos, Ale O y Jesús al mismo tiempo. Seguidamente, Max planeaba devolverse al cuarto de remos, cuando Vanessa lo interrumpió.

-“¡Pero bueno, Max! ¿No ves que vamos a rescatar a Joe y tú ahí jugando play? ¡Venga para acá, nojoda!”

-“OK:(,” dijo Max con tristeza, abriendo la puerta del cuarto de remos, para darle su control a un par de muñecos hechos de cabello de gigante que estaban jugando play también.

-“¡No, no, no! Se me ponen a trabajar ustedes también.” Gritó Vanessa. Los muñecos hicieron una especie de ángulo con sus cuerpos de cabello, como si estuviesen bajando la cabeza en tristeza.

-“¡Jesús!” Habló Mau-sin-quijada. “Allá a babor. Lo que buscábamos, nos ha encontrado a nosotros.”

-“¡Eso es! Sin ella no hubiésemos hecho gran verga,” dijo Jesús, con la mano sobre sus ojos cubriéndole del sol, mientras miraba a un punto que había en la distancia, volando a una velocidad parecida a la del barco. “Vamos a traerla, Mau.” Mau-sin-quijada giró el timón y, al acercársele, el punto comenzó a tomar forma. Era una hermosa gordita, de piel blanca y cabellera negra, que cantaba por los aires, y el poder de su canto la hacía volar.

-“¡Marly!” Gritó Vanessa.

-“¡Marly! ¡Mi amor!” Vociferó Ale O.

-“Ho-la, mis amo-O-o-res” Cantó Marly, mientras seguía tarareando. Volaba con los movimientos de una patinadora de danza sobre hielo, deslizándose por la estela que hacían las notas de su voz.

-“Ven, cielo, que tenemos que contarte algo.” Dijo Jesús, abriéndole los brazos como padre que está esperando a su hijo en la piscina. Pero justo en ese momento, Nati cometió un improperio, que se transformaría en tamaño problema, y fue que Nati le contó a Marly lo que sucedía antes de que Marly se montara en el barco.

-“¡Joe es esclavo de unos orcos gay!” Dijo Naty

-“¿¡Qué!?” Dijo Marly, deteniéndose en seco del espanto. “¡Mardición, Naty, No!” Gritaron los que estaban en el barco.

-“¡Rápido, Marly, dame la mano!” dijeron Ale O y Jesús al unísono, estirándose ambos por sobre los costados de estribor, alcanzando con sus manos hacia Marly, pero ella estaba en shock, mirándolos a todos a los ojos. Al olvidar cantar, Marly comenzó a caer, gritando estridentemente como ama de casa que acaba de ver una rata. La tripulación suspiró en asombro.

-“¡Mau, dale con todo pa’ bajo!” Gritó Jesús, sabiendo que, cantar cuando vas en caída libre, no es cualquier cosa. ¡O la salvamos o morimos en el intento!”

-“Jesús, debo recalcar que me entregaste un manual en lengua muerta nórdica sobre cómo manejar un barco volador mitológico y me diste 15 minutos para leerlo.” Destacó tranquilamente Mau-sin-quijada, virando el timón e inclinando el barco en un espiral pronunciado hacia abajo, imitando el comienzo de una montaña rusa. “Así que agárrense, muchachos. Si muero, deseo morir viéndoles las caras”


...
Para mi gente :)

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